ORCE Y LA PERVIVENCIA DE LOS NATURALES III: DE OCULTOS A PRINCIPALES

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Resulta muy complicado dar una cifra sobre cuántos cristiano nuevos se quedaron a pesar de la expulsión, por esa cuestión que ya comenté del baile de apellidos. Muchos descendientes se diluyeron ya después de la sublevación en apellidos comunes como Martínez o Hernández, de manera que se vuelve imposible seguir la pista. Pero podríamos hablar del orden de veinte vecinos repartidos entre Orce y Galera, sin contar las familias mixtas. Todos emparentados en mayor o menor grado, aunque sus matrimonios y relaciones económicas diferencian muy claramente dos grupos:

  1. – Un grupo formado mayoritariamente por familias de Galera pero muy relacionados con las de Orce. En principio son el grupo económicamente más débil y el más reconocible como “moriscos”. Familias Marín, Enríquez, Alhamar y Ramón (incluyendo apellidos usados a veces como Luna, García o Heredia).
  2. – Un núcleo residente en Orce compuesto por las familias más asimiladas, propensas a matrimonios mixtos y pegadas a los órganos de poder, incluso como beneficiados de la iglesia en plena sublevación. Son también los más acaudalados: Espinosa, Ramal, Molina, Zarza, Ballester, de la Iglesia.

Esto no quiere decir que son todos los que están, ni que están todos los que son. Además hablamos de apellidos, pero cada uno tiene varias familias: hermanos, tíos, primos, hijos, etc. Para entender la complejidad de los lazos y parentescos de estos dos grupos principales, hay que tener en cuenta otros puntos:

  1. Su presencia no se limita sólo a Orce y Galera: ya vimos como los Cali Abellán y los Martínez de Yeste se avecindaron en Huéscar abandonando Galera; hay Zarzas que se establecieron en Puebla de Don Fadrique; Mendozas, Enríquez, Marín y Espinosas en Baza por nombrar algunos casos. Los parentescos y matrimonios hacen que su sangre se extienda por toda la Hoya de Baza, Huéscar, Cúllar, Benamaurel, María, los Vélez, Caravaca, los Filabres…
  2. Este mismo fenómeno de emigración se produce a la inversa, y ya entrado el S XVII aparecen nuevas familias venidas de otros lugares, de las cuales hay bastantes sospechas de que pudieran ser cristianos nuevos o mixtos los Moreno y los Morales.
  3. Por último una gran cantidad de familias mixtas que, si bien no puedo asegurar que sean descendientes de naturales, desde luego emparentaron y se relacionaron contínuamente a través de varias generaciones con ellos. Hay indicios muy fuertes en los Bustamante y Muñoz de Orce de un  origen nazarita, y si hablamos ya de matrimonios mixtos la nómina y sospechas son interminables: Ambel, Sánchez Bindel, Morata, de la Loma, Perea, Varón, Aguilera, Hernández… llegando sus ramas a tocar familias como los del Barrio de Cúllar e incluso oligarcas de otras poblaciones como los Marín de Baza o los García de Villanueva de Huéscar.

ORCE Y LA PERVIVENCIA DE LOS NATURALES II: DE OCULTOS A PRINCIPALES.

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¿Qué ocurre a a partir de 1620 que resulta tan chocante? Hacía ya seis años que habían acabado las expulsiones de cristianos nuevos, y de una ausencia de apellidos descendientes de los naturales de repente comienzan a nombrarse de nuevo apellidos olvidados. Y no en matrimonios mixtos… Las familias se buscaron entre sí a pesar del peligro y las antiguas alianzas de familias afines se mantuvieron. La situación había cambiado y los orcerinos y galerotas firman sus documentos sin cambiar sus apellidos, sin ningún pudor.

Hay que tener en cuenta que el cambio de apellidos ya se había producido en dos oleadas importantes: primero con la conversión forzosa de 1505 y después con la sublevación morisca. Por lo tanto apellidos nazaríes casi no quedaban, parece que la familia Alhamar fue la única que mantuvo el original. También hay que tener en cuenta que los descendientes de naturales que permanecieron, eran de las familias más asimiladas y parientes o descendientes de los seises de Orce y Galera. Familias que no se sublevaron y que incluso lucharon contra los sublevados. Estos cambios de apellidos hace que haya que estar muy atento a las escrituras, sobre todo a cartas de dote y testamentos, para poder saber quiénes eran descendientes de naturales y quiénes eran pobladores. Para mayor dificultad hay que tener en cuenta los matrimonios mixtos, que los hubo y mucho. Pero sí es cierto que las familias “moriscas” tuvieron una tendencia enorme, al menos en el Señorío de Orce y Galera y parece que en el resto del Reino según Enrique Soria, a emparentar entre ellas. Por lo tanto ante un matrimonio mixto hay que sospechar siempre: podrían ser de los mudéjares convertidos antes de 1505 y, por lo tanto, considerados cristianos viejos a pesar de que en realidad descendían de naturales.

¿Cómo consiguieron ocultarse?

En primer lugar hay que tener claro, sin lugar a dudas, de que esta permanencia no habría sido posible sin la colaboración del poder señorial de una parte, y del resto de vecinos cristianoviejos de las villas por otra. Los cristianoviejos podían haber denunciado e informado, como vecinos sabían perfectamente de familias que tuvieran fama o se supiera abiertamente de su ascendencia nazarí. Por esto mismo pienso que los que se quedaron fueron las familias más asimiladas.

Respecto al poder señorial, los nobles se encontraban ante un papel difícil pues por un lado debían obedecer al rey, pero por otro ya sabían por experiencia la ruina que suponía la expulsión de habitantes: recordemos que Orce tardó casi 30 años en empezar a levantar cabeza tras las expulsiones de la sublevación morisca. Ahora que de nuevo se había activado el comercio, que el negocio de la lana estaba generando riqueza y trabajo, que nuevas tierras habían sido labradas sin tener que prácticamente regalarlas como en las décadas de 1580-1600… Y ante esto se eleva una figura que, bajo mi punto de vista y en el caso del Señorío de Orce, fue fundamental para la pervivencia: los gobernadores. ¿Por qué le interesaba a un gobernador de señoría la pervivencia? La razón es personal: un gobernador, por muy honorífico que suene el cargo, es además una persona que ha realizado una inversión. Ha comprado el cargo a cambio de una cantidad elevada a los señores, y debe recuperar su dinero. De la explotación de rentas señoriales, del cobro de tributos, de las alcábalas… el gobernador se afana en recaudar y que funcione la vida económica de las villas porque es su propio dinero y su posición como oligarca lo que está en juego. Una mala gestión puede suponer su ruina económica y social, y la pérdida de vecinos, de negocios y trabajadores, desde luego imponía un horizonte muy negro.

Junto a esta protección interesada, las estrategias que parecen vislumbrarse de los documentos notariales fueron tres:

  • El ocultamiento: entre 1609 y 1614 las familias más comocidas como cristianos nuevos desaparecen de los documentos. No compran, no arriendan, no otorgan poderes si no es estrictamente necesario. Apellidos como Alguacil, Heredia, Marín o de la Iglesia dejan de verse.
  • El cambio de vecindad: esta estrategia fue una práctica contínua desde la incorporación al Reino de Castilla. Familias asimiladas que buscan otros escenario donde no sean reconocibles y, puesto que viven como uno más, que no se les discriminara por sus antepasados. Ya en época de la sublevación los Martínez de Yeste orcerinos se habían marchado a Huéscar. Ante la expulsión definitiva varios miembros de las familias Enríquez y Marín se avecinan en Baza, donde establecen relaciones con familias de escribanos como los Medina, que tras la sublevación serán también escribanos en Galera.
  • El “juego de apellidos”: hasta bien entrada la primera mitad del S. XVII era muy común que una persona se apellidara indistintamente como la madre, el padre o cualquiera de los abuelos o antepasados. Esto era una práctica común entre los cristianoviejos y, para alguien con un pasado que ocultar, era una costumbre tremendamente práctica. Jugando con los apellidos podía borrar la pertenencia a una familia de raíces nazaritas sin levantar demasiadas suspicacias: todo el mundo lo hacía. Un caso especial en Orce es la familia Bustamante, que a día de hoy aún no tengo claro si son cristianos nuevos o mixtos, precisamente por la dificultad de reconstruir las relaciones a causa del contínuo cambio. Pero usaron sin problema ninguno apellidos como Ramal (no son los de Puebla de Don Fadrique), Molina, Ballestero o de la Iglesia, que si eran naturales. Por su parte un miembro de la familia de los Marín que se quedó en Galera, firmó sus documentos como “García” hasta que pasó el peligro, que empieza a firmar como “García Marín”.

 

Entonces, ¿cuántas familias se quedaron? ¿Cómo llegan a ser principales? Iremos respondiendo en los siguientes post, pues este es un tema largo.

ORCE Y LA PERVIVENCIA DE LOS NATURALES: DE OCULTOS A PRINCIPALES I

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¿A qué nos referimos con naturales? Andamos ya cerca de mediados del S. XVII, así que me parece que seguir usando el término morisco está fuera de lugar. No es que sea la palabra perfecta, pero creo que es mucho más correcta pues no tiene connotaciones religiosas ni étnicas, cosa que morisco sí. Para empezar morisco viene de moro que significa magrebí, habitante o proveniente del norte de África, y los habitantes naturales del Reino de Granada no provenían del Magreb. En su inmensa mayoría eran descendientes de los que ya habitaban aquí en tiempos de los visigodos, por lo que no había una diferencia étnica ni de color de piel significativa. Y por otra parte suele relacionarse con el Islam cuando lo cierto es que ya habían pasado más de 100 años desde la conversión forzosa… Eran cristianos de hecho y muchos de ellos de corazón, tras tres o cuatro generaciones. Así que me quedo con naturales, los descendientes de los habitantes naturales de esta tierra. Los cristianos fueron, al fin y al cabo, extranjeros cuando llegaron. Y para la época que nos ocupa muchas familias de pobladores no llevaban establecidos en Orce ni 50 años. No eran naturales del pueblo, eran forasteros o, en términos actuales, inmigrantes.

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Una imagen que simboliza muy bien la realidad de Orce a principios del XVII. Un pasado ocultado que la investigación histórica saca a la luz. Fotografía del blog La bitácora de Jenri

¿Y por qué volver otra vez sobre el tema de los cristianos nuevos? Pues en primer lugar porque sencillamente, incomode más o menos, es la historia de Orce y del Reino de Granada. Si hablara de Soria la cosa sería diferente, pero… esto es lo que hubo aquí. Y en segundo lugar porque el número de descendientes de cristianos nuevos que se quedaron a pesar de la expulsión general, es sorprendentemente alto en el Señorío de Orce y Galera. Esperaba encontrar casos aislados, algunos matrimonios mixtos. Nada más lejos de la realidad, consiguieron quedarse grupos familiares enteros tan completos que hasta se podría hablar de dos clanes de parentelas.

Para ponerse en situación hay que retroceder a los años de la expulsión general de los moriscos entre 1609 y 1613-14. Dada la gran cantidad de habitantes cristiano nuevos que había en el señorío, al menos en protocolos notariales sólo aparecen dos casos de expulsión: uno de la familia Ramón y otro de los Enríquez, sobre lo que ya escribí una entrada (GALERA: EL EXILIO DE DOS FAMILIAS). Y en este clima de incertidumbre y miedo las familias más notoriamente cristiano nuevas desaparecen de los documentos notariales. Yo pensaba que quizás las expulsiones se hubieran llevado como oficio del concejo, por eso no aparecían escrituras y el silencio de los apellidos “moriscos” significaba que habían sido deportados en masa. Sólo dos familias muy integradas y que no sabía si eran realmente cristiano nuevas o sólo habían tenido matrimonios mixtos, los Perea y los Bustamante, siguen apareciendo con frecuencia. Para colmo todos los protocolos entre 1616 y 1620 de Orce y Galera están desaparecidos… Lo que empecé a encontrar después fue simplemente asombroso, pero para eso habrá que esperar a la segunda parte.

ORCE Y GALERA LLAMAN A UN EXORCISTA

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No se trata esta vez de brujería, como en La Noche Negra de Galera de 1750. Pero si que se trata de un acto mágico aunque fuera bendecido por la Iglesia… Fue muy común el acudir a la intercesión de santos para acabar con periodos de hambruna, sequías, etc… En Huéscar y La Puebla son incontables las veces que se acude en rogativa a la ermita de las Santas o incluso el pueblo pide permiso para traer las imagenes, para que intercedan en periodos de sequía. En Huéscar también fue muy popular la talla del Niño de los Frutos, que se consideraba especialmente bienhechor de los cultivos.

En casos como tormentas, nubes y pedrisco, se recurría a tocar las campanas. En algunos templos incluso existía una campana especialmente bendecida para este fin. Pero no sólo eso, a nivel popular era una creencia común que se podía disipar las nubes malignas disparando contra ellas… Porque se pensaba que las tormentas podían haber sido conjuradas por brujas, y quizás disparando a las nubes tuvieran la suerte de herir o matar a la hechicera y acabar con la amenaza.

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Ritual del exorcismo de plagas del año 1763. El libro completo se puede consultar aquí.

Pero en el caso de plagas, existía la figura del exorcista: un sacerdote con fama de  poder calmarlas e incluso acabar con ellas mediante un ritual de oraciones y responsos. Estos sacerdotes solían pertenecer a órdenes de clero regular y ser especialistas en sermones, padres cuya capacidad oratoria los convertía en figuras reclamadas y reconocidas.

Así ante la gran plaga de langosta que asoló a Orce  y Galera a principios de los años 20 del S. XVII, los concejos de las dos villas decidieron recurrir a uno de estos padres. Hubo de desplazarse desde Úbeda el padre franciscano Fray Francisco de Bustos, el cual hizo el ritual en ambos términos. Si tuvo éxito o no es algo que las escrituras no cuentan, pero desde luego cobrar cobró. Y no es maledicencia: los sacerdotes cobraban hasta por salir en las procesiones. Y en concreto bajo la forma de “limosna”, el reverendo padre se embolsó nada menos que 1300 reales, el precio de una casa corriente de la época en Orce por ejemplo. El viaje desde luego le fue muy rentable.

SOBRE EL AMOR: UN CASO DE ORCE

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¿Se enamoraban nuestros antepasados de la misma forma que nosotros? Uno de los errores más comunes es el de pensar que ciertas cosas nunca cambian… Los sentimientos amorosos existían obviamente, pero la forma de vivirlos, de afrontarlos, de poder corresponderlos o no, hace que nuestra realidad y la de los siglos XVI al XVIII sean, no ya de épocas diferentes, si no directamente de distintos universos. En nuestro universo del S. XXI apenas se concibe otro motivo para una pareja que no sea el del amor, al igual que para el matrimonio. Pero esta forma de entenderlo es algo que se formó con el tiempo a partir del S. XIX y que no triunfó hasta entrado el S XX. Nuestra concepción del amor es de origen burgués.

En el universo del Antiguo Régimen no existe el concepto de pareja, para empezar. No se prueba, no se experimenta, no se elige. El trato hombre-mujer va enfocado al matrimonio. El amor romántico es cosa de pobres, que no tienen nada que perder, de teatros y novelas, o de aventuras fuera del matrimonio . Casarse no era para amarse. Era para cumplir con el deber, deber que además se formaliza como contrato ante los notarios. Esta base económica-contractual fue una realidad social tan normal y aceptada como lo es en la nuestra el emparejarse libremente…  Mientras se cumpliera con las espectativas y se jugara dentro de las normas, el buen funcionamiento estaba garantizado. Pero cuando se dejaba de cumplir con el deber, sobrevenía la catástrofe.

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Créditos de la imagen.

Así ocurrió en Orce entre la joven Catalina de Lara y Domingo Rodríguez. Él vendía en un comercio existente en el mesón de Orce, donde Catalina iba a comprar, y de esos encuentros parece que surgió el amor entre ellos. Sin embargo debían ambos tener claro que la relación no sería del agrado del padre de la joven, y recurrieron a una de las formas más antiguas de emparejamiento: el rapto. Catalina pasó a vivir en el mesón donde bajo promesa de matrimonio se amancebó durante meses con su enamorado, lo cual debió suponer un escándalo tremendo en el Orce de principios del XVII. El amancebamiento además era delito con castigo de cárcel y multa, y fue con esta amenaza como Miguel de Lara, padre de la novia, consiguió terminar con el escándalo. Pero Catalina había quedado embarazada…

Miguel de Lara fue inflexible. Se presentó ante el notario con el joven Domingo, y allí formalizó una obligación que rompía para siempre la pareja. Lo habitual en estos casos era resolverlo mediante matrimonio, para salvar la honra de la novia. Sin embargo el padre impuso unas condiciones crueles: a cambio de retirar la querella que había interpuesto, exigió una compensación de 8.800 reales  (más de lo que valía una suerte de población). Su hija volvería al hogar paterno donde daría a luz a la criatura y, una vez nacida, pasaría a Domingo Rodríguez como cosa suya y de ninguna manera ni Miguel ni su hija tendrían niguna obligación hacia el bebé. Además exigió que no podría volver a ver ni hablar con su hija, aunque ella fuera a buscarlo él debía darse la vuelta y rehuirla. En caso de no cumplir esto debería pagar 1.100 reales más. La fuerte suma de dinero seguramente condenó a Domingo a la ruina.

En cuanto a la criatura, fue una niña llamada María, que efectivamente fue entregada a su padre. Pero incapaz de criarla la dió en adopción al barbero de Orce Juan Rodríguez y a su mujer Ana Sánchez. Estos prometieron criarla y alimentarla como si fuera su hija, a cambio de que Domingo renunciara por siempre a todos los derechos sobre ella. El joven tuvo que firmar ante notario la renuncia y la cláusula de que, aunque iniciara trámites judiciales para recuperarla, no serían válidos y comprometiéndose a pagar, en el caso de incumplimiento, todas las costas y gastos derivados del intento. A pesar de todo Domingo la reconoció como hija natural suya, sin nombrar a la madre, e instituye a María como heredera suya.

Una historia tremenda que ilustra muy bien las consecuencias de dejarse llevar por el amor en aquel tiempo.

ORCE: FUENTE NUEVA SE SECA

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A veces de una simple anécdota pueden sacarse datos históricos interesantes. ¿Os gustaría saber cómo interpretar una escritura?

Investigando fondos sobre la segunda década del XVII en Orce, encontré un poder notarial por el que varios vecinos pedían una rebaja del censo de población que pagaban al rey anualmente, dando poder para representarlos ante la corte al alcalde mayor de Baza, el licenciado Francisco de la Fuente Palladares, quien además era abogado de los Consejos Reales. En ella se dice que por lo riguroso del clima en los últimos años, había terminado por secarse la Fuente Nueva y el pozo de Micena, que nace a unos kilómetros de Orce y donde había y hay una cortijada, partiendo desde ese nacimiento una acequia que regaba las tierras de esa cañada hasta la vega. Esta sequía había hecho que los vecinos con tierras en esa parte, vieran cómo se volvían improductivas al no poder regarlas. Las viñas y olivos cultivadas se perdían haciendo que escasearan y aumentara el precio de vino, aguardiente y aceite, bienes de primer consumo. Puesto que las tierras habían sido dadas por el rey como parte de suertes de población (lote compuesto por una casa o solar para casa y tierras para sustentar una familia en el términio de la villa), los poseedores debían pagar anualmente una cantidad a la corona, 121 reales. Los otorgantes especifican que eran antiguos pobladores, y que esas tierras le habían sido concedidas porque no vinieron pobladores nuevos para tomarlas.

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Vista de Fuente Nueva en Orce. Fotografía del blog “Orce fotografía digital”. Podéis visitarlo aquí

  1. Una primera lectura nos deja una simple anécdota: debido a una sucesión de años secos una de las fuentes de las que se abastecía la agricultura de Orce desapareció, provocando dificultades a una serie de vecinos. Y aquí viene inmediatamente la segunda observación…
  2. La sequía debió afectar no sólo a esa parte, sino a todo el término e incluso a las poblaciones cercanas.¿Se vió afectada la producción de grano? ¿Hubo una hambruna en la comarca en esa época? ¿Cómo se palió el desabastecimiento de aceite y vino, de dónde se trajo y cuánto subió su precio? La información primaria ya plantea algunos interrogantes.
  3. Centrándonos en los otorgantes, vemos que estos vecinos escrituran de mancomún y puesto que deben dirigirse al rey, la principal instancia de poder de la villa firma con ellos respaldándoles: el concejo. Gracias a esto sabemos que los dos alcaldes ordinarios eran Francisco Rodríguez y Diego Carrasco, y los regidores Pedro Muñoz y Bartolomé Sánchez.
  4. La siguiente información interesante es la mención de los propietarios de las tierras. Una nómina de vecinos, 43 en total, cuyos nombres y apellidos conocemos. Ellos mismos se describen como antiguos pobladores. ¿Qué significa eso?
  5. Significa que esos 43 vecinos ya habitaban en Orce o que eran descendientes  de vecinos establecidos allí antes de la rebelión de los moriscos, por lo que debían ser cristiano viejos pues la expulsión ya se había realizado. Sin embargo entre ellos encontramos varios vecinos con apellidos de familias moriscas orcerinas: Molina  y Ballestero. A estos habría que sumar otros apellidos que aparecen y que sabemos que casaron con moriscos, y que existe posibilidad de que ellos mismos lo fueran, como los Perea, Ortiz, Bustamante o de la Loma. Por lo tanto ya tenemos un primer punto importantísimo sacado de una escritura que parecía anecdótica: EN ORCE TRAS LA EXPULSIÓN CONTINUARON VIVIENDO FAMILIAS DE CRISTIANOS NUEVOS. No todos se exiliaron, y esto sólo pudo pasar porque tuvieron el respaldo del resto de vecinos o porque existía desconocimiento de su origen. Esto para un historiador de hoy en día no es una última novedad, pero fuera del ámbito universitario, la gran mayoría de la gente sigue pensando que “los moros” se acabaron en 1492. Ni eran moros, ni se acabaron. Pero sigamos que hay más…
  6. Hemos mencionado como estos vecinos dicen que, a pesar de ser antiguos pobladores, se les repartieron también estas tierras porque no acudieron pobladores nuevos a ocuparlas. Y esto obviamente sólo significa una cosa, el segundo gran punto de interés: EN ORCE LA SEGUNDA REPOBLACIÓN, ORGANIZADA TRAS LA SUBLEVACIÓN, FUE UN FRACASO.
  7. Atendiendo a otra información abrimos un nuevo apartado: dice la escritura que se secaron la Fuente Nueva y el pozo de Micena. Este pozo se refiere obviamente a Venta Micena, que por post anteriores ya sabemos que era propiedad de la familia Costana (ver DE CORTIJO A ANEJO: LA VENTA MICENA). ¿De qué manera afectaba la sequía a una familia de gobernadores? Pues lo cierto es que mucho y gracias a este dato he podido relacionar unas escrituras anteriores que encontré. Francisco de la Costana, que había sido gobernador de Orce y Galera, casó a su hijo D. Esteban con nada menos que una Serrano de Huéscar, Doña Isabel Serrano. Para un matrimonio de ese calibre Francisco prometió a su hijo un capital de 22.000 reales (imaginad que para un matrimonio común raramente superaba la dote los mil reales en esa época), entre cuyos bienes se encontraba la Venta Micena y todas las 200 fanegas de tierra que le pertenecían entre Orce y María, tasadas en 11.000 reales. Sin embargo apenas pasados unos años tuvo que volver a hacer una escritura, compensando a su hijo con otros bienes hasta un total del valor de Venta Micena, pues el caudal de su agua se había vuelto irregular, y ya no valía esa cantidad… A mayor riqueza mayores costes, y la sequía le costo al antiguo gobernador una buena cantidad extra.

Siete puntos sacados de una simple escritura de tres hojas, de los cuales dos son muy relevantes. No está mal para una anécdota, ¿no creéis?

HISTORIA DE UN RETRATO QUE NUNCA LLEGÓ A REALIZARSE

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Esta galería recoge los dibujos, bocetos y proyectos gráficos creados para la historia de Doña Josefa Muñoz. Una cullarense de ascendentes orcerinos y zujareños, cuya familia portaba una extraña maldición.

ORCE: JUGANDO CON LOS GRANDES

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En la entrada anterior ya apuntamos cómo el negocio de la lana, al que se incorpora el Señorío de Orce y Galera en la segunda década del XVII, va paralelo a la aparición de la oligarquía. Esto supone la mayoría de edad para Orce, lo que le faltaba para entrar de pleno derecho en el juego de los grandes: determinadas familias comienzan a tener la suficiente riqueza y el suficiente poder como para ser una fuerza propia. Figuras como el gobernador o el alguacil mayor, nombrados por el señor, ahora tienen quien les conteste y, andando el siglo, arañarán del mismo poder hasta ocupar esos cargos.

Que se produzca en este momento no es extraño, ya Soria Mesa señaló como en el Reino de Granada es muy frecuente que las oligarquías rurales aparezcan después de la Segunda Repoblación. Ha sido un largo viaje tras la Guerra Morisca en el que como hemos ido viendo, la recuperación económica y social fue muy lenta y penosa. Por supuesto la expulsión de los moriscos formó parte imprescindible de este ascenso, quedaron por repartir tierras y suertes de población abandonadas y a río revuelto, ganacia de pescadores: personas con liquidez tuvieron de repente todo un mercado que acaparar. Pero curiosamente quien más salió beneficiado de este reparto no fueron familias orcerinas, sino de Baza: los Costana, que gracias al favor de los Enríquez ocuparon el puesto de gobernador en muchísimas ocasiones. Su posición privilegiada tanto económica como políticamente, les llevó a acaparar una gran cantidad de tierras desde la vega de Orce hasta Topares, fundando en ellas como ya vimos Venta Micena (DE CORTIJO A ANEJO: LA VENTA MICENA. Fueron sin competencia la familia más rica y poderosa del señorío durante más de cincuenta años… hasta que llegaron los oligarcas.

caballeros-2De hecho existe un momento concreto y un documento concreto que podemos considerar como clave, pues con él se abre una nueva etapa. Se trata de una concordia por la que el entonces gobernador de Orce se “disculpa” por el apresamiento de un miembro de la familia Masegosa, tratando en todo momento de dejar claro que fue fruto de una confusión en la que no tuvo nada que ver, floreando la respetabilidad y preeminencia de los Masegosa, a cambio de que éstos y “sus familiares” no tomaran represalias. La importancia de la escritura es capital: por primera vez los representantes del poder señorial tienen que “agachar las orejas”, si se me permite la expresión, ante una familia vasalla. Esto sólo puede ocurrir, naturalmente, porque los Masegosa eran ya lo suficientemente ricos e influyentes en la villa. Pero no sólo eso, al exigir la condición de que no se tomen venganza, nos está confesando que poseen una red familiar de parentescos y deudos lo bastante fuerte como para poner en peligro la paz de la población.

Efectivamente desde finales del S. XVI esta familia había ido adquiriendo suertes de población, tierras y sobre todo, invertido en ganado para comerciar con la lana y la carne de cabrío. Además forman contínuamente parte del concejo de la villa, ya sea como alcaldes o regidores, y ocupando también otros cargos como la mayordomía del pósito o ministros de rentas de las iglesias de Orce y Galera. Este ascenso irá por supuesto acompañado de una estrategia matrimonial, destinada a aumentar su valor material e inmaterial, al casarse doblemente con los Navarro de Morata, una de las familias cristiano viejas más respetables y adineradas de Orce (de ellos ya traté algo en EXTRAÑAS PARENTELAS: LOS MORATA DE ORCE). Cuando además una Morata se case con el oscense Diego Sánchez, dando origen al linaje de los Sánchez Romero, se creará uno de los círculos de poder más importantes del señorío, que dominarán la escena durante el S. XVII.

Pero no serán los únicos, e incluso Orce exportará oligarquías a otras poblaciones…

EL CARDO SOL, UNA HERENCIA NAVARRA. LA LEYENDA DE EGUZKILORE.

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Jiménez (no todos, claro), Navarro, de Sola, Sola-Vera, Cocostegui… Somos muchas las familias del Altiplano que tenemos  nuestros orígenes en Navarra, y muy especialmente en la Xiberoa o País de Sola, en la Navarra vasco-francesa. Pero no fue únicamente apellidos lo que nos dejaron…

Navegando por internet encontré la página de Facebook Endemismos de la Sagra, la cual recomiendo. Una de las especies singulares que aparecen es la del cardo del sol, localizada en sierras de Huéscar (el autor habla de Guillimona, pero yo creo que en la cima de Sierra Seca también se da, si no me confundo de especie).

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Cumbres de Sierra Seca en primavera. Si no me equivoco, los cardos que pueblan el suelo son flores del sol. Foto del autor.

Dice la página textualmente:

#cardosol Planta de usos mágicos introducida por pastores navarros en la Guillimona a principios del Siglo XVI.
CARLINA ACANTHIFOLIA spp. CYNARA. Mombres comunes: Cardo sol y Cardencha.
Hierba perenne propia de pastos mesófilos, praderas alpinas y claros de bosques de Europa occidental. Su raíz se ha usado en la comarca de Huéscar para dar sabor a la mistela y para aliviar las calenturas. Esta especie de usos mágicos, utilizada como protectora frente a los espíritus en el Norte de España, fue introducida por pastores de ovejas churras traídos junto a los rebaños del Conde de Lerín. Esta es la explicación de que sea la Guillimona el único lugar de la Península, a parte de los Pirineos y zona cantrábrica, donde se encuentra esta especie de planta con una densidad muy reducida. Fuente: J. R. Guzmán Álvarez ((Universidad de Córdoba) 2008 Lagascalia 28: 73-81“.

¿Una planta de usos mágicos, única en estas latitudes y traída desde 1000km de distancia? Esto es para mi como poner una bolsa de chuches en la puerta de un colegio, había que indagar…

  • UNA PLANTA HUESQUERINA DE RAÍCES VASCAS
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El eguzkiloren protegiendo una casa. Créditos

Efectivamente el cardo del sol fue muy utilizado con fines mágicos en la cultura tradicional vasca, a la que pertenece el País de Sola. De allí provenían los pastores que trajeron la planta hasta Guillimona, en cuya cima construyeron además la primera ermita de la Virgen de la Cabeza, hoy destruida. No debería extrañarnos el uso del soletino y otras variantes del vasco en estas tierras, he encontrado casos de pastores navarros que para testar necesitaban un compañero que les tradujera, pues no hablaban castellano. Allí recibe otros nombres como cardo de las brujas y su auténtico nombre, eguzkilore, flor del sol. Aparte de su uso medicinal, la propiedad de la planta de abrir o cerrar la flor dependiendo de la humedad ambiental, la convierten en un barómetro natural que anuncia lluvias. Pero su principal uso fue el mágico: los pastores y campesinos vascos las clavaban en las puertas de las casas como amuleto de protección frente a tormentas y seres malignos. Se dice que durante la noche, cuando una bruja o un demonio pretendía entrar a una casa y encontraba un eguzkilore, no le quedaba más remedio que ponerse a contar cada una de las pelosidades de la flor… Pero al no saber contar bien y siendo tantos y tantos los pelos que contar, les acababa sorprendiendo la luz del día y tenían que retirarse sin poder atacar.

La tradición de colocar el eguzkilore debía estar tan arraigada entre las personas que cuando emigraron hasta el Altiplano, trajeron la planta consigo. Y es que tiene un lugar destacado en la mitología vasca, fue la propia Amalur, la Madre Tierra, quien la creó tras la Luna y el Sol para proteger a los hombres. Y tiene su propia leyenda, que podéis escuchar en el enlace de abajo. La Leyenda de Eguzkilore.

ORCE Y GALERA SE SUBEN AL CARRO DE LA LANA

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El Señorío de Orce y Galera había quedado fuera del mercado de la lana que, como es bien sabido, ya había hecho amasar grandes fortunas en otras localidades del Altiplano. La causa fue sin duda la inmensa mayoría de población morisca que existía hasta la sublevación, población que no había practicado la ganadería extensiva para producción lanera ni manejado la raza merina. Tras la rebelión vino la gran crisis del señorío y Orce se especializó más bien en el ganado de bueyes, vacuno y asnal, enfocado sobre todo a bestias de tiro, ya sea para transporte o para agricultura.

Pero a inicios del XVII el dinero empieza a fluir de nuevo, tímidamente al inicio, al amparo del crecimiento de población. Algunos vecinos comienzan a adquirir rebaños de ovejas, sobre todo comprados de los diezmos del señor y de los pertenecientes a los obispos de Guadix y Almería, pero también a vecinos de Huéscar, Puebla de Don Fadrique y los Vélez. La ruta comercial, las transacciones con los genoveses, los lavaderos de Huéscar, toda la infraestructura estaba ya más que desarrollada y dando una riqueza tremenda a muchas familias de las comarcas vecinas. Obviamente esto no pasó desapercibido para los orcerinos y galerotas, quienes además habían sido contratados ocasionalmente como carreteros para transportar lana. Y este aumento de los ganados laneros sale a la luz finalmente al avanzar el siglo en constantes escrituras de compromiso de venta de lanas, sobre todo al mercader italiano Esteban Ferreto. En algunos casos en cantidades considerables, como es el caso de la familia Romero-Masegosa, lo que nos lleva de inmediato a una consecuencia directa: la aparición de oligarquías.

Otra consecuencia inmediata es la dedicación sistemática de varias familias, en concreto seis, al transporte de lanas para llevarlas a los lavaderos de Caravaca sobre todo. Y no sólo la de Orce y Galera, si no que debían también recoger la comprada en lugares más distantes como Caniles, Baza y Cúllar. El dinero llama al dinero, la industria a la industria, y un último eslabón aparece como consecuencia del comercio de la lana: los mayorales y pastores vasco-navarros, procedentes en su inmensa mayoría de la Navarra francesa que ya estaban establecidos por decenas en los señoríos vecinos, y que ven nuevas oportunidades de trabajo en las dos villas.