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HUÉSCAR: LA LEYENDA DE LAS SANTAS por SILVESTRE MORENO BONACHE.

Puede sonar raro hablar de Las Santas como una leyenda de Huéscar, pero no os alarméis. No se trata de la historia real de las mártires Alodía y Nunilón, sino de cómo se interpretó esa historia por los oscenses a lo largo de los siglos, haciéndolas suyas e incorporando elementos locales y lugares geográficos. Así nacen las leyendas, sobre un fondo histórico real que es reinterpretado dando lugar a un nuevo relato.

Cuadro de Las Santas Alodía y Nunilón del S XVIII
Las Santas en un cuadro del S. XVIII

Silvestre Moreno Bonache ha sido una de las personas que se han sumado a la iniciativade recuperar cuentos y leyendas de la Comarca de Huéscar, y tuvo la amabilidad de enviarme su relato por email. Y qué mejor momento para compartirlo que la víspera de la romería, cuando los oscenses devuelven las imágenes de Las Santas a su ermita para ser recogidas por los vecinos de Puebla de Don Fadrique.

Vamos a disfrutar con la leyenda y después comentamos algunos aspectos muy interesantes.

  • La Leyenda de Las Santas

“Recuerdo que yo tenía unos ocho años y a veces me iba a casa de mi abuela Barbina, que vivía muy cerca del Caño de la Balsa, y allá al lado de la lumbre me contaba relatos que a ella le habían contado sus padres. A mi me gustaba mucho escuchar todo aquello, ya que siempre he sido un enamorado de las historias y fantasías. Todos sabemos que muchos de esos relatos no tienen nada que ver con la realidad, pero nos gustaban por que, siendo un niño, yo llegaba a pensar que eran verdad como también lo creían mis abuelos, que no conocían otra vida más que el trabajo del campo en la Puebla. 
Me contaban que hacía mucho tiempo, vivía en Huéscar un cacique árabe cuando todo estaba dominado por los musulmanes, y ese cacique tenía dos hijas llamadas Nunilón y Alodía, que estaban al cuidado de una esclava cristiana. Esta esclava poco a poco fue trasmitiendo a las dos hermanas la fe cristiana, hasta tal punto que sólo pensaban en la señal de la cruz y que, para que su padre no las descubriera, se hacían señas con las manos y las cruzaban de un lado a otro para hacer la bendición.

Pero un día un criado las descubrió rezando a la cruz y se lo comunicó al dueño. El padre reprendió a las hermanas y les dijo que renunciaran a esa creencia, pero ellas aguantaban los castigos y le dijeron a su padre que nunca renunciarían. El caudillo estaba desesperado y no sabía qué hacer, pero llego un día que tuvo que tomar una decisión. Como veía que no podía hacerlas desistir, optó por castigarlas de tal manera que no le importaba si morían, y entonces ordenó a sus criados que las ataran a las colas de dos briosos caballos y los arrearan para que salieran corriendo, arrastrando a las dos hermanas.

Los caballos, asustados por el peso que llevaban detrás, galoparon sin parar dejando marcadas las huellas de sus herraduras por donde pasaban, incluso sobre las piedras. Al final los caballos cansados de tanto correr, se detuvieron en una dehesa al pie de la sierra de la Sagra, a la sombra de un olivo: las dos hermanas ya estaban muertas.

Por allí cerca vivía un ermitaño, que cuando vio a los caballos y a las hermanas las desató, las enterró debajo del olivo, y puso un recipiente con un poco de aceite y unas mariposas encendidas para que alumbraran los espíritus de las dos hermanas. Aquella luz estuvo encendida siempre porque el aceite no se gastaba, todos los días caían gotas de aceite del olivo dentro del recipiente. Desde entonces, los cristianos las adoraron y las bendijeron como salvadoras de sus almas, hasta el día de hoy que son adoradas por los habitantes de Huéscar y Puebla de Don Fadrique. Nuestras Santas Nunilón y Alodía.
Todos sabemos que esto sólo es una historia que alguien se inventó, y que caló en la creencia de muchas personas de la comarca porque no conocían otra cosa… Como mis abuelos y tantos otros abuelos que no sabían leer ni escribir, y no habían salido del pueblo nunca. Su saber era lo que recivían de sus padres y abuelos.”

  • “Esto es sólo una historia que alguien inventó…”

Pues lo cierto es que no. Lo inventado es la forma de contarla, pero no los dos elementos principales de la leyenda: Las Santas y el Olivo Milagroso.

Nunilo y Alodia, o como las conocemos en la comarca Alodía y Nunilón, existieron y sufrieron martirio, pero ni eran de Huéscar ni ocurrió en estas tierras. Creo que la historia real es muy conocida, pero por si acaso podéis leerla en Wikipedia. Su culto se dice que fue introducido por la infanta Leonor de Aragón, esposa del terrible Luis de Beamonte, I Marqués de Huéscar y pariente de la familia real navarra. Y su devoción se fomentó precisamente para tapar otra devoción muy intensa que existía en la comarca, anterior a la anexión a Castilla de 1488: el Olivo Milagroso.

  • El Olivo Milagroso

Esta sí que es una historia y de las buenas. Pero no es este el momento de profundizar, sólo quiero anticiparos algunos datos.

Sabemos que el árbol efectivamente existía y que gente de toda la comarca y de más allá, venían en peregrinación a darle culto. En el Archivo Histórico de Huéscar se conserva un documento de 1515 que lo demuestra, y además existe en Puebla de Don Fadrique unas tablas pintadas de un retablo antiguo, en la iglesia parroquial, donde se ilustra la leyenda. Pero si hablamos de que este culto existía con anterioridad a 1488, ¿es una tradición musulmana?

Lo correcto es decir que fue un culto que se celebraba en etapa musulmana. El islam, como el cristianismo, tienen sus raíces en la religión judía, las tres son monoteístas y condenan fuertemente la idolatría. Peregrinar a un árbol y tenerlo por milagroso no es desde luego propio de ninguna de estas tres religiones, por lo que se trata de una tradición en esencia pagana. Y lo más increíble del caso es que ya hay documentos del S. XI que hablan de este culto, algunos de los cuales lo ubican precisamente en las cercanías de La Sagra…

Eso significaría que para cuando los cristianos erradicaron el culto en el S. XVI, el olivo ya debía tener cerca de 500 años.

Una historia asombrosa que mezcla realidad y ficción, y que deja ver el pasado milenario y sagrado de La Sagra y las leyendas de la Comarca de Huéscar. ¿No os parece  increíble?

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