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ORCE Y LA PERVIVENCIA DE LOS NATURALES V.

En esta investigación sobre los “moriscos” que se quedaron en el Señorío de Orce y Galera el último punto que queda por analizar, por ahora, es la del matrimonio. Y para entender esto debemos aclarar una cuestión antes que a día de hoy nos resulta extraña, pero que fue fundamental en la Edad Moderna: la familia y la sangre.

Los parientes como red.

No es este el sitio para una aclaración profunda sobre el concepto y valor de la familia en la época, pero es importante que al menos os hagáis una idea para que podáis intuir la profundidad de las implicaciones de lo que se comenta. La familia en estos siglos todavía tiene algo de clan: no se trata sólo de los padres, abuelos y hermanos. Son los tíos, los primos, los primos segundos, la parentela en terceros y cuartos grados… La familia es una extensa red como si fuera una tela de araña en la que todos son uno. Todos se ayudan, todos se miran, todos se vigilan. Lo bueno y lo malo que haga u ocurra a un miembro, repercute en todos, no existe la individualidad. Por supuesto que cada persona tiene su idiosincrasia y su forma de ser, como hoy en día. Pero por encima de eso está siempre la familia, la honra que uno debe mantener para no manchar el nombre de los suyos. Porque no es el nombre lo que importa, no es la persona. Es el apellido, la sangre.

La sangre limpia.

En una sociedad con estos valores la genealogía se convierte en algo cotidiano e imprescindible. Las personas conocen su parentela, saben quiénes fueron sus bisabuelos, quiénes son sus parientes lejanos, en qué otros lugares viven familiares. Y en los reinos de España, donde los monarcas decidieron crear una identidad nacional basada en la religión católica, la “sangre limpia” se convierte no sólo en un valor inmaterial, sino en una realidad. La sangre con antepasados musulmanes o judíos podía impedir el acceso a las universidades, a ejercer en la inquisición, a determinados cargos y a la nobleza. Era una deshonra social punible. La “sangre limpia” fue un concepto que caló tan hondo que incluso hoy en día, se sigue pensando que los judíos y musulmanes hispanos eran de otra raza. Aquí no hubo tres razas, aquí hubo tres religiones, que no es lo mismo.

El éxito de la limpieza de sangre fue directamente proporcional a su falsedad. En unos territorios donde la religión judía estaba ya presente desde época romana y la musulmana lo estuvo durante siete siglos, lo de “limpio de toda traza” era obviamente absurdo.

Y los Reyes Católicos lo sabían perfectamente: ellos mismos conviertieron a nobles nazaríes en nobles cristianos, hicieron Señor de Castril y le dieron escudo a Hernando de Zafra, a pesar de descender de conversos. El mismo rey Fernando tenía antepasados judíos. Y Santa Teresa de Jesús, y Góngora y Fray Luis de Granada y tantas “glorias nacionales cristianísimas”. Y así lo hemos demostrado en el caso de Orce y los descendientes de naturales. Es cierto que la identidad cristiano vieja triunfó, pero también es cierto que se levantó sobre la mentira.

Orce y la ¿sangre sucia?

Y aquí es donde viene la “justicia poética” del asunto, si me permitís la expresión. A pesar de la deshonra social, de lo mal visto, de la importancia de la sangre, la verdad es que cristianos viejos de Orce emparentaron con cristianos nuevos, y esta sangre se fue expandiendo a través del matrimonio. Orce y Galera siguieron adelante a pesar de expulsiones e Inquisición, ministros de la inquisición que tenían conexiones con ramas “manchadas”. Siguiendo los hilos de esa tela de araña familiar de la que hemos hablado, al emparentar unas familias con otras por matrimonio, resulta que los descendientes de moriscos se cuentan por centenares en el Orce de los SS. XVII y XVIII.

Antiguos moriscos, nuevos poderosos.

Y de entre todas esas familias destacan las familias Ramal-Bustamante, por llegar a ser la más poderosas y ricas de todas. Sus orígenes están en los apellidos moriscos Molina y Zarza (desconozco cuál era el apellido musulmán original). Los Ramal además tienen una conexión con Puebla de Don Fadrique, de donde parece que tomaron el apellido.

  • La familia poblata de los Ramal, que fue una de las primeras familias oligarcas procedentes de Poyatos en Cuenca, se establecieron allí en la segunda década del XVI. Fue una familia muy extensa con una enorme fertilidad, lo que acabó empobreciendo al linaje al dividirse una y otra vez la riqueza. Pero tuvieron un enorme prestigio social y bienes que los llevo a emparentar con destacadas familias de Huéscar e incluso Cartagena. Por qué una familia “morisca” de Orce acaba tomando su apellido es algo que desconozco, pues como ya he dicho en otras ocasiones los protocolos de Orce sólo se conservan desde 1579. Sea como fuere, la cuestión es que su situación privilegiada los hizo emparentar con las oligarquías cristianoviejas de Orce y, puesto que las oligarquías tienden a casar entre sí, convertirse en antepasados de muchos apellidos ilustres de la Comarca de Huéscar.

Es cierto que la identidad cristiano vieja triunfó, pero también es cierto que se levantó sobre la mentira.

En el caso de Orce por ejemplo, las familias más destacadas fueron los Masegosa o Romero-Masegosa, los Sánchez-Romero y los Segura-Nieto. Los Ramal emparentaron doblemente en la misma generación con dos matrimonios, el de Domingo Ramal

palacio segura orce
Palacio de los Segura-Nieto de Orce. Dibujo del artista Juan Olalla Rodríguez, a la venta en su página juanolallarodriguez.com

Bustamante con Doña Antonia Sánchez-Romero y Masegosa (hija del gobernador Francisco Sánchez-Romero, quien además era alguacil mayor de la Inquisición de Orce), y su hermana Doña María Ramal Bustamante que casa con Andrés de Segura-Nieto (abuelos del temible Don Andrés de Segura-Nieto y Ramal). Lo curioso es que los dos hermanos, Domingo y Doña María, descendían tanto por parte de padre como de madre de familias cristiano-nuevas, hecho que no pareció ser un problema para el matrimonio con un ministro de la Inquisición como hemos visto, ni para que otro de sus hermanos, Juan Ramal Marín, fuera alcalde de Orce. Los Segura-Nieto volverán a casar con Ramales y añadirán este apellido sin complejo ninguno a la larga lista que arrastraban. Por lo tanto los Marqueses de Dos Fuentes, como descendientes de los Segura-Nieto, tuvieron ramas “moriscas” en su árbol.

Los Masegosa por su parte, que a finales del S. XVI y principios del XVII habían evitado emparentar con familias cristiano nuevas, acabarán cediendo ante la realidad y enlazarán con los Moreno. Concretamente Juan Romero-Masegosa se casará a finales del XVII con Doña Catalina Moreno Maestre. Una hija de este matrimonio, Doña Juana, se casará con su pariente lejano Don León Sánchez-Romero, también ministro de la Inquisición. Los Moreno también serán antepasados de los Mellado así como los Ramal, cosa que tampoco será obstáculo para que Don Joaquín García Mellado sea nombrado Caballero de Carlos III en 1816.

  • El caso de los Bustamante es aún más complejo, dado que su descendencia es mucho más extensa. En Orce por ejemplo Doña Ana de Bustamante casó con el gobernador Juan Toledano Mellado sobre 1668. Pero lo realmente espectacular de esta familia, es que a través de enlaces matrimoniales construyeron un auténtico clan formado por ellos y las familias Hurtado de Huéscar, y Reinoso, Tomás y Amorós de Orce y Galera. Este clan familiar constituyeron un auténtico bando bastante violento, especialmente en Huéscar, completamente involucrados en las tremendas luchas de poder de los oscenses. El clan Hurtado-Bustamante protagonizará enfrentamientos épicos, incluidos asesinatos, motines, asaltos de cárcel y bandolerismo, que aún están por sacar a la luz.

Espero que esta larga investigación, sobre la que habría mucho que decir aún, os haya gustado. Y sobre todo haber contribuido a que se deje de mirar la cuestión morisca como algo extraño y ajeno. Estas personas que a pesar de ser los naturales, fueron considerados como “extranjeros” cuando en realidad, al menos en Orce y Galera, fueron nuestros antepasados.

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