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ORCE Y GALERA SE SUBEN AL CARRO DE LA LANA

El Señorío de Orce y Galera había quedado fuera del mercado de la lana que, como es bien sabido, ya había hecho amasar grandes fortunas en otras localidades del Altiplano. La causa fue sin duda la inmensa mayoría de población morisca que existía hasta la sublevación, población que no había practicado la ganadería extensiva para producción lanera ni manejado la raza merina. Tras la rebelión vino la gran crisis del señorío y Orce se especializó más bien en el ganado de bueyes, vacuno y asnal, enfocado sobre todo a bestias de tiro, ya sea para transporte o para agricultura.

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Crédito de la imagen

Pero a inicios del XVII el dinero empieza a fluir de nuevo, tímidamente al inicio, al amparo del crecimiento de población. Algunos vecinos comienzan a adquirir rebaños de ovejas, sobre todo comprados de los diezmos del señor y de los pertenecientes a los obispos de Guadix y Almería, pero también a vecinos de Huéscar, Puebla de Don Fadrique y los Vélez. La ruta comercial, las transacciones con los genoveses, los lavaderos de Huéscar, toda la infraestructura estaba ya más que desarrollada y dando una riqueza tremenda a muchas familias de las comarcas vecinas. Obviamente esto no pasó desapercibido para los orcerinos y galerotas, quienes además habían sido contratados ocasionalmente como carreteros para transportar lana. Y este aumento de los ganados laneros sale a la luz finalmente al avanzar el siglo en constantes escrituras de compromiso de venta de lanas, sobre todo al mercader italiano Esteban Ferreto. En algunos casos en cantidades considerables, como es el caso de la familia Romero-Masegosa, lo que nos lleva de inmediato a una consecuencia directa: la aparición de oligarquías.

Otra consecuencia inmediata es la dedicación sistemática de varias familias, en concreto seis, al transporte de lanas para llevarlas a los lavaderos de Caravaca sobre todo. Y no sólo la de Orce y Galera, si no que debían también recoger la comprada en lugares más distantes como Caniles, Baza y Cúllar. El dinero llama al dinero, la industria a la industria, y un último eslabón aparece como consecuencia del comercio de la lana: los mayorales y pastores vasco-navarros, procedentes en su inmensa mayoría de la Navarra francesa que ya estaban establecidos por decenas en los señoríos vecinos, y que ven nuevas oportunidades de trabajo en las dos villas.

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Página dedicada a la difusión del Altiplano de Granada

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